¿En verano se dan más problemas en la pareja?

Efectivamente, los meses de verano igual que otros momentos de vacaciones es cuando más rupturas de pareja se producen. ¡Cuando más habría que disfrutar de la relación y potenciarla, los conflictos y las crisis surgen para ponerla en peligro! Pero no nos engañemos, no son las vacaciones las que deterioran la pareja, sino que este es el periodo donde compartimos más tiempo y se hacen más evidentes los déficit de la relación. Si la relación de la pareja es buena, al final del verano la pareja está mejor, pero si la relación es mala, al final de las vacaciones está peor.

¿Por qué crees que sucede?

En la rutina diaria, la pareja está concentrada en el hacer y durante las vacaciones toda la atención se centra en la relación, en el sentir y a veces nos encontramos con que no nos gusta lo que sentimos o lo que no sentimos. Además se pueden tener unas expectativas idílicas respecto de las vacaciones y el tiempo a compartir o pueden existir desacuerdos y dificultad para manejarlos y también pueden arrastrase problemas de comunicación –una pieza clave-.

Vaya…

A esto añadiría que en las vacaciones cada miembro de la pareja puede tener poca intimidad personal ya que necesitamos un tiempo compartido y otro individual –esto a veces no es entendido o es mal interpretado por el otro-. Y para acabar destacaría la posibilidad de que se evidencien problemas en la sexualidad. Al tener más tiempo y estar más relajados se pueden propiciar más encuentros sexuales, pero si estos no se dan o no son satisfactorios para alguno de los miembros de la pareja, hace que la tensión y la irritabilidad entre ellos aumente.

Y todo ello unido a haber pasado por el confinamiento por el covid-19…

El confinamiento ha sido una autentica prueba vital que jamás pensamos tener que superar. Durante este periodo la pareja ha estado atrapada en la logística y sus complejidades por lo que ha vivido todo lo comentado anteriormente pero con una duración de tres meses y sin descanso vacacional. Hay parejas que han salido fortalecidas del confinamiento y otras que no han podido superar esta dura prueba.

En tu opinión ¿cómo funciona una buena pareja?

El éxito de una relación no es su permanencia en el tiempo, sino la vigencia de los sentimientos y las emociones que llenan de felicidad y plenitud. Las relaciones de pareja serán más sanas y saludables en la medida en que sus miembros coincidan en lo fundamental: en los valores y principios que para ellos sean básicos y sigan potenciando las relaciones de amistad, de compañerismo, de inquietudes intelectuales…

¿Cómo puede ser el verano un aliado?

Los dos miembros de la pareja han de conservar sus hobbies, compartir parte de su ocio y su tiempo libre, recordando que sólo el crecimiento continuo de ambos potencia las relaciones gratificantes para ser más humanos juntos. El verano es una oportunidad de reencuentro con uno mismo y con el otro, nos ofrece tiempo fuera de presiones externas, de sentirse a uno mismo y sentir al otro facilitando la comunicación y los encuentros sexuales. ¡Muchos niños son engendrados durante las vacaciones!

¿Qué necesita especialmente la pareja de hoy?

Bajo mi punto de vista hoy tenemos el conocimiento de poder decir que las parejas necesitan ‘mirarse’ y ‘escucharse’ con el corazón. En el enamoramiento no vemos a la otra persona, sólo vemos el reflejo de lo que nosotros buscamos o necesitamos. Es en la transición al amor cuando empezamos a ver al otro y ahí es cuando corremos el riesgo de querer cambiarle. Es necesario que miremos y escuchemos al otro con el corazón, aceptando y respetando sus características individuales y que él otro haga lo mismo. Y si ello no es posible… dejarle marchar.

¿Crees que, en general, la pareja de hoy tiene una vida sexual sana?

Sí, en general podríamos decir que sí, que nuestra vida sexual es mucho más sana y de calidad que la de nuestros abuelos. Hemos hecho un buen trabajo, hemos roto muchos mitos, las mujeres nos atrevemos a hablar sin miedo a que nos tachen de ‘frescas’ y los hombres se atreven a escuchar sin que se ponga su ‘hombría en entredicho’. Pero creo que aún falta mucho por conseguir. En la actualidad tenemos mucha -y a veces mala- información sexual, pero en muchas ocasiones desvinculada del afecto sexual. Es necesario fortalecer la educación sexual en el periodo de formación de nuestros niños y jóvenes para que sean adultos con una vida sexual más sana.

Lucrecia Zurdo

Psicóloga. Miembro de la Asociación Española de Especialistas en Sexología.